Carta de Agosto 2009
Mi papá visita Colombia.  Viaje a Peru

Carta de Junio 2009
La importancia de un retiro

Carta de mayo 2009
¿La vida es chulear la tareas en nuestra lista?

Carta de febrero 2009
mis experiencias con un ayuno de 21 días




Cartas personales pasadas


Carta personal - julio 2010

¿Vivo en un universo amigable u hostíl?

 

Se dice que Albert Einstein dijo una vez que una pregunta fundamental que cada ser humano tiene que decidir es: ¿Vivo en un universo amigable u hostíl?  Es una pregunta muy importante de un gran hombre de la ciencia, pero no se puede contestar a través de la ciencia.  La respuesta a esta pregunta no se encuentra en los libros, ni preguntando a los amigos y por supuesto no viendo las noticias. 

 

Creo que muy pocos de nosotros tomamos el tiempo para decidir la respuesta conscientemente.  En vez de decidirla, vivimos nuestras vidas vacilando entre la idea de que el universo es amigable (generalmente cuando nos pasan cosas buenas – por ejemplo, nos va bien en el trabajo, tenemos buena salud, tenemos una pareja agradable, etcétera) y hostil (cuando nos pasan cosas malas – por ejemplo, perdemos lo mencionado arriba).  Vivimos la gran parte de nuestras vidas en la duda, esperando que nuestras vidas, el universo o Dios, por fin nos conteste la pregunta.

 

Nuestra decisión sobre vivir en un universo amigable u hostíl es el lente a través del cual vemos el mundo e interpretamos las cosas.  Al fin de cuentas, las cosas y acontecimientos en sí, no son ni buenos ni malos, en realidad tú lo decides con la interpretación que haces de ellos.

 

Si vivimos en un universo amigable, entonces el mundo tendrá un orden perfecto, una inteligencia, que hace que las cosas que nos pasan sucedan para nuestro bien más alto, para ayudarnos a despertarnos a la paz y la felicidad (el universo es nuestro poderoso aliado);  pero, si al contrario, el universo es hostíl, entonces el mundo tiene la misión de ser un gran “agua fiestas” y tratar de destruir nuestros logros, nuestra felicidad y paz (el universo es nuestro oponente).

 

¿Entonces, en qué universo QUIERES vivir?  Tu decisión es fundamental para dar sentido a las cosas que te pasan en la vida.


Un abrazo,

Martin




Carta de Diciembre 2009

“Anatomía del deseo"

 
Hace unos días pasé frente al centro comercial Andino y la publicidad ubicada en una de sus entradas llamó poderosamente mi atención. Decía: “Cuando un deseo se cumple, otro nace” y pensé que es exactamente así como funciona el acto de desear.

Recordé entonces lo que me sucedió hace poco, cuando compré el nuevo computador que tanto deseaba. Después de mucho pensarlo, elegí uno que se ajustaba a mis deseos y mientras esperaba a que me lo enviaran, fantaseé con todo lo bueno que ocurriría cuando el computador llegara. Pensé que me haría las cosas más fáciles, la organización de mi trabajo sería más eficiente y creí que esto me haría muy feliz; pero cuando el computador por fin llegó, descubrí que sonaba muy duro, que el teclado se recalentaba, que los colores eran opacos y que la pantalla no era tan grande como en realidad hubiera querido. Inmediatamente empecé a pensar en cómo sería el próximo computador que pediría cuando el que acababa de comprar estuviera obsoleto. 

Así opera el deseo. Cuando un deseo se cumple, uno nuevo nace, tal y como lo dice la publicidad del Andino. La pregunta es, ¿cumplir nuestros deseos en realidad nos hace felices? 

Desear no es del todo negativo. El deseo tiene un poder creador pues a través de éste se construyen familias, edificios, ciudades, proyectos. El deseo genera movimiento, voluntad para hacer que las cosas ocurran. Pero debemos comprender que cumplir deseos no necesariamente nos conduce a la felicidad, aunque queramos creer que así será. 

No se trata de dejar de desear creyendo que este simple hecho nos convertirá en seres más espirituales o más felices. No lo hará. Lo importante es que aprendemos a observar cómo opera el deseo en nosotros. Nuestros deseos siempre tratan de engañarnos a creer que la felicidad no puede existir en este momento porque algo nos hace falta (raga). Esta sensación de que nos hace falta algo es una ficción de la menta que nos hace sentir pobres, viviendo con la esperanza de cosas mejores en el futuro – un lugar de no existe. No podemos estar felices en el futuro, la felicidad solamente puede existir en el ahora y el ahora es..... AHORA, tal cual como es!!! 

Un ejercicio que a mí me funciona para disolver el engaño de mis deseos y restarles valor es decirlos en voz alta. Así que me senté frente a mi computador nuevo y dije “Mi felicidad depende de tener un computador que no suene, cuyo teclado no se recaliente, que tenga colores brillantes y con una pantalla enorme. Solamente en tal situación puedo alcanzar la felicidad, sin esto paila”. Ponerlo afuera me ayuda a reirme de mi mismo y comprender que conseguir ese computador, o cualquier otro deseo, no es requisito para mi felicidad. 

Te preguntarás, ¿de qué se trata la felicidad, si no es cumplir deseos? Afortunada o desafortunadamente, todo lo que necesitamos para ser felices, ya lo tenemos, porque la felicidad es nuestra naturaleza más profunda (ananda). Nos estamos acercando a la felicidad verdadera cuando estamos felices pero no sabemos porque. 

Un abrazo,

Martin Morris
 


Carta de Septiembre 2009

“Aprende a vaciar tu copa”, la clave para sentirte bien.

Pensamos que lo peor que nos podría pasar es sentirnos vacíos. Pero irónicamente, es precisamente ese estado lo que propone el Yoga como herramienta para descubrir la plenitud y la paz que yace en nosotros.

Estar tan "llenos" es lo que nos produce estrés, ansiedad e incluso infelicidad.  Estamos llenos de cosas que tenemos que hacer. Mandar este email, comunicarnos con tal persona, acabar tales tareas. Andamos detrás de una lista infiita de cosas que tenemos que hacer. Estamos repletos de expectativas y miedos frente a nuestra idea de cómo deben ser las cosas, nuestra relación, nuestro cuerpo/salud, nuestro trabajo, el saldo en nuestra cuenta bancaria.  Y con respeto al yoga, estamos desbordados de creencias e información sobre cómo debería ser nuestra práctica, nuestras posturas, nuestra concentración, nuestra felicidad.

Toda esta “llenura” nos crea una sensación grande pero a la vez sutil de que algo falta en el ahora y nos dice permanentemente que yo, tal cual soy en este momento, no soy suficiente: mi cuerpo no es lo suficientemente flexible/saludable/atractivo, mi vida no es suficientemente exitosa, mi relación en pareja no es suficientemente plena, etc.

Como si fuera poco, en este estado de llenura es muy difícil aprender nuevas cosas porque en nuestras cabezas tenemos la falsa idea de que sabemos.

El yoga nos propone otro camino. Por eso, antes de comenzar tu práctica, te propongo tomar unos minutos para respirar concientemente.  Usa cada exhalación como un acto conciente de limpieza y pon los problemas de tu trabajo a un lado, suelta tu lista de tareas, tus preocupaciones sobre la situación del mundo, tus ideas sobre cómo debe ser tu práctica…toma una vacación de todas estas cosas y dedícate a estar donde estás: en tu cuerpo, respirando y nada más.  Vacío, sin prentender apropiarte de nada, sin saber, sin tener las respuestas.

De repente, empezarás a sentir una sutil sensación de que todo está bien, tal cual como es.  Entonces saborearás un poco de la plenitud y la certeza que andabas buscando desde el principio.  Y habrás encontrado este sabor en el lugar menos esperado: en ti mismo. Comprenderás que para encontrarlo, tuviste que poner a un lado toda la basura que lo tenía escondido.

Nos vemos en el tapete….

Un abrazo,

Martin




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